Visión y Misión

  • Visión
La Universidad Central del Paraguay, en cuanto Universidad, es una comunidad académica, orgánica y participativa que de modo cientifico y critico, pretende contribuir a la tutela y al desarrollo de la dignidad humana y la herencia cultural, mediante la investigación, la enseñanza y los diversos servicios ofrecidos a la comunidad nacional e internacional. Ella goza de la autonomía institucional necesaria para cumplir sus funciones de manera eficaz; y garantizar a sus miembros de libertad académicas salvaguardando los derechos de la persona y de la comunidad.

  • Misión
La Universidad Central del Paraguay, es una institución privada que tiene como finalidad servir al enriquecimiento de la cultura paraguaya a través de la formación de profesionales capacitados para desempeñarse en los distintos campos específicos de sus respectivas especialidades, demostrando en su accionar su excelencia en ciencia y en conciencia.

CÓDIGO DE ÉTICA

Para cumplir con la Misión y Visión es necesario desarrollar un código de ética.

PROPÓSITO DEL CÓDIGO DE ÉTICA

• Que los miembros de la comunidad universitaria sean un referente formal e

institucional de la conducta personal y profesional de la sociedad,

independientemente del cargo o función que se ocupe.

• Fortalecer la imagen de la Universidad  y de su

comunidad académica frente a la sociedad paraguaya.

PRINCIPIOS

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

Los principios por lo cuales estará cimentada todas las acciones emprendidas por
los diferentes estamentos de la Universidad Central del Paraguay son los siguientes:

a) Dignidad Humana: Consideramos a la dignidad de la personas como valor central, es la actitud de respeto a sí mismo y a los otros, por el reconocimiento que toda criatura humana posee características que la elevan por encima de los otros seres. Consiste en conseguir el fin último del hombre; en buscar los medios más eficaces y adecuados para lograr el bien de la persona misma y el bien de las demás personas.
Sustentada en los siguientes valores:

Respeto: Conocer el valor propio y honrar el valor de los demás es la
verdadera manera de ganar respeto. Respeto es el reconocimiento del
valor inherente y los derechos innatos de los individuos y de la sociedad.
Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las
personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida.

Paz: Está compuesta de buenos deseos, pensamientos y sentimientos
puros. Cuando las energías del pensamiento, de la palabra y de la acción
están en equilibrio, estables y libres de violencia, la persona está en paz
consigo misma, con sus relaciones y con el mundo. Ejercitar el poder de
la paz abarca el principio fundamental de la espiritualidad: mirar hacia
adentro para después mirar hacia fuera con valor, determinación y
propósito.

Individualidad: Es la identidad de la persona, es lo que su singularidad
la define como única.

Responsabilidad: Es la obligación moral de responder a los actos que
realiza la persona. Las decisiones en la conciencia de ser responsable
por el bienestar social o global animan a realizar acciones de manera
altruista.

b) Libertad: Confiamos en la capacidad del ser racional y consciente de
autodeterminarse, ante la multiplicidad de alternativas de opción que se le ofrecen, en cada situación concreta.
Sustentada en los siguientes valores:

Honestidad: Significa nunca hacer mal uso de lo que se nos confió,
honestidad es hablar de lo que se piensa y hacer lo que se ha dicho. No
hay contradicciones ni discrepancias entre los pensamientos, palabras o
acciones.

Participación: Es el acto en que la persona libremente ofrece participar
de sus cosas, asuntos o ideas a otras personas.

c) Igualdad: Todos los seres humanos sin importar la edad, el origen étnico, género, raza, religión son iguales en todos los estamentos de la Universidad por el simple hecho de ser personas, todos ellos tienen la misma dignidad esencial, como seres racionales y libres.
Sustentada en el siguiente valor:

Tolerancia: El propósito de la tolerancia es la coexistencia pacífica. Cuando la
tolerancia reconoce la individualidad y la diversidad, se eliminan las máscaras que
crean desacuerdos y diluye la tensión creada por la ignorancia. Ofrece la
oportunidad de descubrir y eliminar estereotipos y estigmas asociados con
personas a las que se las ve diferentes debido a su nacionalidad, a su religión o a
su patrimonio cultural..